martes, 22 de septiembre de 2009

Sueño

Yo sueño contigo... sueño a tu lado y sueño despierto. Sueño con miles de sueños que rodeen un sueño superior que deje de ser un mito.

Sueño en un año de tu amor, un periodo determinado de confianza, dignidad y crecimiento. Sueño con tu fortaleza y aquella creencia de que al final de periodo lo nuestro dejó de ser un sueño. Cuando sueño contigo, sueño que estoy soñando en una felicidad eterna más no etérea, en el encuentro con la fe permanente, sempiterna y constante. Suspiro por ese sueño cada vez que lo recuerdo. Aborda mi mente y se introduce en mi alma, le recuerda que está soñando contigo y que ese sueño es acerca de ti, de tu presencia quien también está soñando.

¿Pero me pregunto si ese sueño clandestino no es producto de un sueño urbano que mantuve mientras soñaba contigo? ¿o será acaso la consecuencia de un bucólico sueño rodeado de soñadores quienes soñaban en ti?. Sea como sea, yo sueño contigo y lo que sé es que de ese sueño soñaba en soñar contigo...

domingo, 13 de septiembre de 2009

Cuartería rascuache

Pues bien mujer tengo que confesarte algo: desde hace tiempo pretendí ser lo que no soy, mostrarte lo que no tengo, aparentar la ausencia de mi autenticidad. La verdad es que soy un hombre sin recursos de una familia poco adinerada y que aún vive en una cuartería rascuache.
Sé que me has visto en autos último modelo o que mi ropa es de marca, producto nada más de la casualidad y de la riqueza de mis patrones quienes se esfuerzan por vestirme como una persona ordenada, pulcra y pudiente, la invitación que te hice para cenar fue un favor que un amigo mío del barrio me hizo a cambio de un porro que le había proporcionado de manera refrescante en un día de campo allá en Chapultepec y nada más que eso. Si reconozco que fuiste generosa con tu vestimenta y más aún con la manera en que actuaste para mí... pero recuerda vivo en una cuartería rascuache.
Te platicaré un poco acerca de ella: se encuentra localizada en el rincón más alejado del centro histórico, rodeada de altos edificios y ruidosos centros de servicio en donde encuentras desde ropa intima hasta desodorantes de segunda mano, mis vecinos son desde fayuqueros hasta profesionistas de oficina pasando por golpeadas amas de casa y hasta serviles homosexuales, las paredes de la cuartería se derrumban más por el paso de los años que por el hedor de la pobreza aunque el programa de rescate del centro histórico nos alcanzará para cambiarle el portón y los tendederos. Las ratas que me acompañan en cada noche disfrutan conmigo la cena diaria de café con conchas y las cucarachas se sirven con la cuchara del consomé de ayer.
Fíjate qué curioso, me acompaña un gato aventurero con grandes ojos oscuros y el pelambre gris que suele llegar después de una desvelada velada, lleno de manchas de sangre y rasguños provenientes de sus conocidos romances, se acerca a mi cama y me observa calladamente esperando que le obsequie un pedazo de la pierna de pollo de ayer o por lo menos un trago de leche semidescremada que compré en la pulpería de la esquina, lo cargo y siento su madeja de pelos entre mis brazos desnudos y esa caricia me recorre íntimamente hasta sentir el placer de cuidar a ese animal indefenso, ingrato y a la vez bueno para conmigo. le veo los oscuros ojos y le digo que le voy a complacer hasta el más mínimo detalle.
Como te imaginarás amor el hecho de vivir en una cuartería rascuache con olor a humedad y hedor a pobreza me debería de causar vergüenza, la realidad es que así es como vivo, en donde vivo y donde quisiera que vivieras conmigo, la parte buena es que no escasea el agua y el boiler funciona con calentadores de gasolina mismos que los vende Don Miguel a sólo dos cuartos de aquí. lo mejor de todo es que este humilde chofer desea que pases el resto de tu vida a su lado obviando el sofocante peso de la pobreza, en donde hay fiestas de cumbia todos los sábados y domingos de fútbol, novelas de media semana y noticias de que cada día tenemos un país mejor. Por la renta no te preocupes, a final de cuentas esta cuartería rascuache forma parte del programa de rentas congeladas del centro histórico y nuestro gobierno del cambio, moderno, progresista nos ayudará a salir adelante con ayuda del DIF, bonos de despensa popular y con suerte hasta te consigo una lanita para tu microchangarro.
Esperando con humilde deseo quedo de ti

Suspiro de la inocencia

Lo vi la primera vez cuando era muy pequeño en la casa de mi abuela, en donde me llamaba la atención el mosaico del piso, este era de azulejo antiguo, desigual y frío, me gustaba verlo mientras daba vueltas hasta marearme y caer mientras observaba como el techo giraba a mi alrededor. En esa búsqueda de mi nuevo mundo no alcanzaba a comprender por qué mi cabeza de pronto pesaba más de lo normal, quería caerme y abrazar el frío azulejo y sin embargo, esa sensación resultaba tan estimulante que la practicaba cada vez que podía. Así pues creo que, debido a mis tantas visitas al suelo, el se acostumbró a verme ahí. Al principio se detuvo y me Admiró con aquellos ojos oscuros, pequeños, profundos que yo interpreté incluso como juguetones. Lo observé puesto que era la primera vez que veía un ser tan pequeñito como yo, inocente y que tampoco le molestaba el frío de la loza así pues... me intenté acercar a el quien al percatarse escapó dejando solo marcas de sus patitas en el polvo que se encontraba debajo de la cómoda.

Al poco tiempo nos acostumbramos uno del otro: el a observarme cómo daba de vueltas sobre mi eje y caía viendo las roídas vigas de madera preguntándose tal vez por qué yo no gritaba al verlo mientras yo me cuestionaba por qué no quería jugar conmigo dando de vueltas y acabar panza arriba mientras el mundo giraba a nuestro alrededor. Como quiera que sea se convirtió en mi primer amigo confidente de locuras de niñez en donde mi madre armaba un escándalo pues me veía todo el tiempo tirado y a su vez porque percibía a aquel ratoncillo pasar. Ambos nos divertíamos, ambos nos sentíamos felices, libres, juguetones y traviesos.
Ambos nos sentíamos niños.